El ritmo de la vida

El ritmo de la vida

08/04/2017 Reflexiones 0
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La vida transcurre rápida como esos trenes de diseño cada vez más sofisticado.
He viajado en muchos de esos convoyes: de pequeña los arrastraba una locomotora de carbón e iban a ritmo lento; más tarde, la locomotora eléctrica aumentó su velocidad, aunque las vías eran anticuadas, pero ganaron en rapidez. Ahora alcanzan trescientos kilómetros hora, los japoneses hasta seiscientos y más: son ultra rápidos.
Así siento mi vida. De niña no existía el tiempo, sin embargo se fue acelerando y, en el presente, comprendo que el tren de mi existencia cada vez es más veloz.
Hoy, al leer el post de mi hijo, me ha sacudido esa celeridad. Me parece que fue ayer cuando palpaba su ilusión extraordinaria por conseguir plasmar su creatividad en el mundo de los videojuegos y me sorprende la cifra: ¡han pasado diecisiete años!
Y sí, Carlitos Iglesias, eso es hacerse mayor. Eso es vivir: contar experiencias, disfrutar y reír, reír mucho.
Mientras, yo me siento plena. Los dos trenes de los que soy progenitora, los conducen dos expertos maquinistas.

 

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